| Volver a empezar |
| Escrito por Andrea Prestía |
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Para José no existen ni las mañanas ni las noches. Da lo mismo que sea lunes o viernes. Un sabor amargo y a desazón tiñe sus días. Todos los días es la misma cosa siempre. Pese a sus reiterados y ya débiles sí, la vida le noa, noa, negándole oportunidades. Errante en sus propias tierras, que alguna vez fueron motivo de conquista y porvenir para sus abuelos, se dispone a recorrer nuevamente las calles de la ciudad. Eterno viajero solitario en búsqueda de trasnochadas aventuras sólo goza de la compañía de su amigo de hierro; un carro viejo de supermercado rescatado ileso de algún frustrado saqueo. Y en él, no sólo transporta ilusiones, también diarios, cartones o algún cacharro en desuso que pueda canjear por unos pocos centavos el kilo que le aseguren la tan deseada ración del día. Y si ésta no llega, no faltará oportunidad de esperar el cierre de algún local de fast-food a altas horas de la noche para revolver entre las sobras y rescatar algún pedazo de pan o restos de comida manoseada. Los inviernos helados o quizás las tormentas de algún otoño olvidado resquebrajan su piel haciéndole perder la tersura y la suavidad como fruta pasada y fuera de estación. “Y su cuerpo desnudo no es otra cosa que un disfraz y aquel sobretodo sucio y gris lo denuncian”. De vez en cuando el alcohol se hace cómplice de su dolor y para mitigar la miseri a derrama las pocas lágrimas que guardara en el bolsillo roto de su saco. Entonces éstas se confunden con las últimas gotas de vino que terminan en una curda empecinada en apagar su minusválida risa. Algún perro vagabundo y solidario le lame las heridas del alma y le ayuda a buscar guarida. Se refugia tal vez en la entrada techada de algún comercio o en el corazón de alguna solitaria esquina. Y porque avanza la noche y ya se acerca el día… Pronto la gente reanudará sus tareas mientras José con sus pocas pero valientes ganas
decide apostar una vez más por la Vida, anidando nuevas soledades, mendigando
sueños que le fueron robados por el gobierno o no de turno; víctima del sistema,
heredero de esta sociedad capitalista.
Andrea PrestíaBs. As. 24/05/03.
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