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Escrito por Diego Jurado
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Odio a Raúl porque me saca del vientre ese animal triste que en vez de hombre fue pájaro porque me arranca las costillas para sembrarlas en el patio de su casa porque cosecha adanes aún en tiempo de sequía y se pone sus ropas más sinceras para salir a la calle: un corazón de gorrión y dos piernas de centauro. Odio a Raúl porque ha venido a visitarme de noche a darme un beso largo entre la boca y los párpados a contarme que su madre murió mientras cantaba una canción de cuna, como tantas madres. Odio a Raúl porque también fue pájaro, se colgó en la teta hasta los treinta y nueve y clavó su pico en más de mil costados; aún así, vive, preparando su emboscada se encuentra oculto, masturbando con sus sienes el tenso hilo de los cuchillos del alma.
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